"ACLÁRATE LA VOZ"
Hola
Ejem, ejem... coff,coff … En los
más de 20 años de profesión que llevo recorridos en el campo de la voz me he
visto muchas veces haciendo gárgaras literal
y metafóricamente hablando para aclarar informaciones, conocimientos,
experiencias, sensaciones , teorías y diferentes técnicas vocales y corporales,
audioperceptivas, psicocorporales, psicocorporovocales, psico-fisicoaudiomotorovocales…_
-(Uuuuuufffffffff!!! Qué mareo!!! ) He
vivido bastantes momentos de confusión en torno a la voz, al matrimonio de la
voz y la palabra, al acto vocal (¡qué erótico, eh!!!), la voz cantada, la voz
hablada, la voz y las emociones, la voz en la sociedad….. En ocasiones me he
encontrado con un mar de “verdades” proyectadas desde los púlpitos de la autoridad única y
autoproclamada (según lo escribo veo la
imagen y me entran ganas de salir corriendo despavorido) y, os lo aseguro, ha
sido difícil construir la propia visión
a partir de las propias
certezas. Muchas veces, ha sido como una
digestión pesada por la densidad en la información difundida. No me voy a
olvidar del uso superficial y generalizado
de nombres y conceptos relativos a la voz que genera más confusión que
otra cosa solamente por el hecho de la inexactitud de su aplicación para describir
algo que no se puede palpar y que al
estar desconectados de las raíces de su origen pierden toda significación real. A
ver!, no es que tenga nada en contra del estado de confusión. No es mi
antagonista. Y es más, la confusión puede suponer un momento de búsqueda y una
ocasión de avance. Pero muchas veces las personas no investigamos y nos
limitamos, simplemente a repetir como
loros lo primero que escuchamos perpetuando
las inexactitudes en el puesto de las
realidades lo que nos lleva incluso a contrariar nuestras propias
percepciones y a alejarnos de nuestra realidad más inmediata. (Mal negocio, así anda el personal !!!!!!!!!
…o andamos) Además, mira, que me apetece escribir para ser oído,
cosa que he hecho en otras ocasiones, en
otros contextos y por otras razones y que debo
decir, ha sido bastante aliviador.
Estoy tratando de explicaros el por qué de esta columna y de su título. “Aclárate la voz” quiero que sea un espacio de
reflexión en voz alta; un lugar donde contar historias de voz, y la historia de
la voz humana; un lugar para la cultura vocal, algo que por otro lado, me
parece que escasea bastante por estos lares si vamos más allá de los círculos
artísticos y así y todo, no sé, no sé, tampoco pondría la mano en el fuego
porque a veces la voz en escena brilla , sí, es cierto!, pero por la ausencia
de respeto y de cuidado hacia ella. Bien, pero sobre todo esto ya habrá tiempo
de hablar más adelante. De momento, ahí
va esta cita como aperitivo “Se ha dicho que la preocupación por los
problemas de la voz es un indicador fiable de la cultura y la salud de un pueblo” (François Le Huche-André Allali)”.
Ya me contareis.
Postdata. Prometo intentar no realizar un
discurso técnico. Me contentaría si algo de lo que vaya escribiendo y compartiendo con vosotr@s hace que llevéis vuestra mirada hacia vuestra
propia voz y la de los otros. No me
quiero olvidar de agradecer a Carlos Gil que haya aceptado mi propuesta de colaborar con esta columna en Artezblai . Sobre todo
porque nunca ha leído nada mío. ¿Será un valiente o un suicida? De todas
formas, gracias.
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Pepa Armendariz
03
SÁB, JUN
|
IDENTIDAD VOCAL
03 JUNIO 2012
¿Tenemos como individuos una identidad vocal? ¿Una identidad
personal e intransferible? Podríamos contestar afirmativamente a esta pregunta.
Un individuo se puede reconocer así mismo en el reflejo que el espacio acústico
le devuelva de su voz. El conjunto de elementos vocales como el timbre, el
mecanismo, la intensidad, las fluctuaciones de tono reflejados en el espejo le
puede llevar a decir, sí ese de ahí soy yo. Este aspecto externo de la imagen
vocal por un lado y luego las sensaciones físicas en el momento de la
producción de la voz junto con la vivencia emocional, por otro, complementarían
en el lado interno la identidad vocal. La voz como un instrumento de la
expresión y de la afirmación del yo que frente a uno mismo y frente a los demás
dejan una huella sonora de yo soy. Pero, ¿cómo se construye y conforma esta
huella dactilar única? No hay un solo elemento responsable. Algunos de estos
elementos vienen dados, como por ejemplo; por la anatomía y el género sexual,
por los modelos paternos y el entorno familiar, por los modelos escuchados en
la escuela, por la cultura donde se nace y vive, por el grupo social en el que
se crece. Otros elementos se eligen en procesos más o menos conscientes; como
por ejemplo, la identificación sexual y las referencias vocales de modelo de
género elegido, el grupo social al que se quiere pertenecer y al que se elige
acercarse y crecer, la trayectoria vivencial, el nivel cultural elegido, el
grado de salud construido, la profesión elegida. Me viene el juego de palabras
entre nacer y hacer: uno nace y también se hace. Y aunque la voz individual se
va ir formando en función también del idioma que se habla y la escala de
valores vinculados a la sociedad en la que se vive la persona también tiene
capacidad y margen de decisión propia para construir su voz, su identidad vocal
dentro del grupo.
En muchas ocasiones he escuchado a profesoras de canto clásico
decirle con rotundidad a un alumno o alumna, esta no es tu voz. Cuando oigo
estas afirmaciones drásticas los ojos se me abren como platos y comienzo a
temblar buscando por la sala indicios de presencias invisibles que estén
abduciendo al pobre alumno en ese momento. Para mi tranquilidad, descubro que
no se trata de que este presenciando una sesión espontánea de espiritismo sino
que la profesora de un manotazo golpea en su centro y le dice que no esa
identidad vocal que ha ido construyendo es falsa. ¡Qué osadía invasiva! ¡Un
esquema mental que como todo esquema cultural esconde también una moral! ¡Una
moral que como todas las morales implica un juicio que se mueve entre aguas de
lo que está bien y de lo que está mal! ¡Una moral, y la historia está sembrada
de trágicos ejemplos, que atenta contra la individualidad y el ser!
¿Y qué sucede con un pueblo o una nación determinada? ¿Se
diferencia de otros mediante una identidad vocal concreta? Guy Cornout dice,
"el conocimiento del código cultural es absolutamente indispensable para
poder hacer una apreciación vocal. La diversidad de las culturas, mucho más que
la diversidad de las razas, explica la extrema variedad de las voces".
¿Qué pensáis vosotros? ¿Cuál sería el DNI vocal de vuestro pueblo? ¿Y de la
cultura a la que pertenecéis? ¿Cómo se refleja en las expresiones artísticas más
próximas a vuestro lugar donde
vivís?
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Pepa Armendariz
El asesor vocal: ayudando al actor en su voz y su texto
durante un proceso de montaje
La voz del actor y la forma en
que da cuerpo a las palabras del texto , en muchas ocasiones, reflejan no solo
el grado de pericia técnica y de experiencia del actor sino también los
problemas nacidos en el seno del propio proceso de creación del espectáculo en
el que interviene, por ejemplo; un texto no puntuado adecuadamente, una
construcción física del personaje fisiológicamente inadecuada para la emisión
vocal, una falta de comprensión de los procesos del personaje, una ausencia de
dirección de actores, un movimiento escénico no integrado o correctamente
gestionado, una falta de apoyo en las direcciones en el espacio, una técnica
corporal y vocal insuficiente para la ejecución del personaje, un conflicto
relacional con el elenco artístico, una comunicación ineficiente con la
dirección, ausencia de coherencia entre el cuerpo y la expresión de la voz, una desorganización
de los elementos sonoros del espectáculo, una falta de fisicalidad de las
palabras son , entre otras muchas que seguro que v actores y actrices podrían
enumerar, las causas donde se originan aquello que después se traduce en
observaciones del tipo : “no se oye”, “no llega”, “no se le entiende”, “hay falta
de energía”, “es una interpretación floja” y un largo etc.. de percepciones
subjetivas que siempre recaen sobre la figura del actor aunque su origen esté
situado en el trabajo del director, del autor o del coreógrafo. Mi enfoque es que estas observaciones son
indicadores - síntomas de que en algún nivel del proceso algo se ha atascado o,
bien de que existe un déficit. Y aquí nos encontramos con dos posibles
elecciones; una primera, parchear y “dar
la aspirina” para tapar el síntoma o realizar un trabajo de observación,
escucha y análisis del terreno base para crear salidas a la situación desde la
raíz. Me decanto por una combinación de
ambas.
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La vida siempre encuentra caminos
Joseph
Pilates durante la 1ª guerra mundial fue internado en un campo de concentración
en Inglaterra por su nacionalidad alemana. Su experiencia en fisioterapia, yoga
y artes marciales le permite trabajar como enfermero y elaborar una metodología
dirigida a mejorar el estado de salud
física y emocional de los internos. En 1926 su fama para recuperar a enfermos
en procesos de rehabilitación le llevó a Nueva York donde comenzó a trabajar
con bailarines. Lionel George Logue, profesor de oratoria (“El discurso del
rey”) vuelve a su Australia natal continuando su carrera interrumpida por la 1ª guerra mundial. Allí desarrolla una forma
de abordar los problemas de expresión en el habla de veteranos de guerra que
sufrían de fatiga de combate, cuadro clínico posteriormente denominado neurosis
de guerra, una enfermedad de tipo psicopatológico causada por la exposición
masiva a vivencias traumáticas. El método hacía hincapié en el humor, la paciencia y la simpatía
sobrehumana. Por fortuna también habita
en el ser humano la capacidad suficiente
como para que desde el propio seno de la tragedia, el hombre pueda encontrar la
forma de, sino dar la vuelta a la situación por completo si de limitar las
heridas del desastre.
El bombardeo nuclear en 1945 sobre objetivos civiles en Hiroshima y Nagasaki trajo la rendición del
Japón. Imágenes de sobrevivientes caminando desorientados con
sus cuerpos quemados y con los globos oculares reventados produjeron una
reacción de asco en los japoneses. Nació
el Butoh, arte que tenía el propósito de
recobrar ”el cuerpo que nos ha sido robado”. Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno
inician la búsqueda de un cuerpo. Alfred Wolfshon, alemán de origen judío
vuelve a Berlín tras haber estado en las trincheras como personal sanitario
sirviendo al ejercito alemán durante la 1ª guerra mundial. Padece neurosis de guerra. Su deseo de
liberarse de esa tortura nocturna le lleva a construir un solido trabajo con la
voz cantada como principal medio terapeutico.
Esta línea de expresión a través de la voz vertida posteriormente en la creación teatral sería el
rasgo diferenciador del Roy Hart
Theater, que sirvió de inspiración a Peter Brook, Jerzy Grotowski o
compositores como Peter Maxwell-Davies.Curiosamente todas estas formas de, en
cierto modo, renacer tras el horror acabaron encontrando mayor eco en el ámbito
artistico.
Moviendonos desde nuestra voz, es básico sentir de donde surge, cual es el impulso que la hace brotar, con qué
intención nace, donde vibra, vehiculizarla con nuestro cuerpo y canalizarla
hacia su destino. Como si de un manantial que se convierte en río y se
despalza hasta desembocar en el mar se tratara. Desconectado de uno mismo en el
momento creativo, la voz podrá apoyarse en todos los elementos mecánicos
funcionales de la fonación pero, le faltará alma. Y esa ausencia de alma dejará
un vacío de apoyo vital por lo que tarde o temprano la construcción vocal se
desmoronará como un edificio al que le han quitado los muros de carga. Lo vemos a menudo en las reeducaciones y en
las formaciones vocales que abordan la voz desde una óptica amputada de la
persona perdiendo de vista que el acto
vocal involucra a la total globalidad de la persona. Cantar desde el cuerpo
como organismo físico, emocional y psíquico y en contacto vivo con otros es un acto de vida que se alza sobre
cualquier desgracia que el ser humano pueda vivir y abre un camino para
suavizar esa desconexión interior que
está en el transfondo de enfermedades sociales que dan pie a tantos sin
sentidos. Me viene a la mente la película “Avatar”.
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JUAN CARLOS GARAIZABAL 08 JULIO 2011

No conozco una casa que no tenga sus zonas en sombra, casi
oscuras, quizás hasta ignoradas por la memoria; tejidos de voz que por
acallados tienen en su mudez impuesta, un grito. Una mirada, un gesto, un
mensaje respirado en el aire tuvo el poder de recluir en sus desvanes, en sus
sótanos ese matiz de voz viva. La deshizo de aquellos hilos de colores que no
encajaban con el color reinante, no cumplían la exigencia de la expectativa
establecida. En otra casa un olvido por dejadez convertido en olvido hasta el
olvido relegó aquel hermoso entramado de hilos de frescura que semejaba a la
risa de agua al fondo de un baúl polvoriento. He visto baúles donde ya no caben
más destierros y al final sus cerraduras se rompen por la presión de todo
aquello que se acalla. Los pasos por esos pasillos llegan a su fin, no hay más
escalones, no hay más descansillos, no hay salida, no hay camino de vuelta. No
se puede respirar. Y las voces emergen del baúl, brotan y se deslizan. Empapan
la madera, apartan el polvo, refrescan el aire. Las voces desterradas con sus
tejidos plenos de vitalidad vuelven para alfombrar un camino nuevo que seguir.
He visto casas con esquinas que se descongelan. Y el agua quema. Y el bálsamo
de la tristeza baña las heridas, descanso, las calma y después se irá. Y la
casa viva vuelve. La voz la reconquista y la habita. La casa saca sus sábanas
al sol, extiende las alfombras de sus hermosos colores, cubre las paredes de
singulares tapices trenzados en hilos de colores únicos, en capas de hilos
trenzados en colores, en gama de brillos y opacos. Seda, algodón, lana, esparto
y en algún lugar de la casa bañado a la luz del día ese mueble destartalado que
también existe. El aire se mueve tranquilo. Se respira en casa.
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Experiencias clásicas

El poder cantar con intensidad en dos timbres diferentes en la zona central
de la voz, por ejemplo, resultó para Siam Thomas una característica positiva
remarcable y para los organizadores del proyecto “Dance Across Borders” la
razón de una actuación y un curso que ofrecí en Amsterdam para la SNDO. Pero,
sin embargo, para la enseñante de
clásico, representaba un problema de catalogación ¿barítono dulce o contratenor?
Paul Newham se reiría al ver cómo un trabajo realizado con el objetivo de
desarrollar ambos registros y explorar, lo que en psicología humanista, se
denomina ánima y animus, podía revelarse al reduccionismo catalogador clásico. La
persona no cabe en una etiqueta. Comparto
la idea de desarrollar una zona central de la voz que sirva de fuerte base para
integrar los extremos o áreas menos visitadas de la voz y de la psique, pero no
excluye de la expresión vocal a estas
últimas. Cantar estas zonas no es manipulación de la voz. Pero, y además, desde
el momento que se habla de técnica, en
menor o mayor grado estamos manipulando, usando el cuerpo para realizar algo
determinado por nuestra voluntad, intención o deseo. Decidí
no volver a establecer puentes con ningún otro profesional a menos que
hablaran el mismo lenguaje o que tuvieran la suficiente seguridad personal como
para poder trabajar y entenderse desde la diferencia. Una de mis máximas “no es
cuestión de restar sino de sumar” hay con personas, que mejor olvidarla.
En España, al igual que en Occidente, durante siglos el estilo de canto
clásico ha sido, para muchos el único referente de trabajo vocal y durante muchos años este enfoque vocal se ha
metido a calzador en el teatro como método de entrenamiento. Lo que quizás no
se recuerde es que lo que hoy se conoce como canto clásico, con sus categorías
de voces, su estética y forma de emisión, tiene sus orígenes en la antigua Grecia, donde
un solo actor, acompañado por una lira, representaba todos los personajes de
los cuentos de mitos. A cada uno, daba una cualidad vocal distintiva mientras que la
voz central se mantenía para el discurso del narrador. La introducción de la
máscara en el teatro ayudó a la voz del actor a moverse libre y ampliamente a través de un abanico de matices acústicos
de intensidades, registros y timbres. Con el tiempo, el uso de la máscara se
abandonó y el actor utilizaba la
movilidad de su expresión facial para reforzar y dar a apoyo a su mensaje
vocal. La historia proporciona, siempre,
una perspectiva y un contexto que
permite comprender el presente. Esto me indica que quizá sea idóneo dedicar
algunas columnas a la historia de la voz y a las otras muchas y exquisitas
técnicas vocales que siempre han existido en otras culturas.
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ATROCIDADES CONTRA LA VOZ
JUAN CARLOS GARAIZABAL 16 MARZO 2012

"Que las mujeres callen en
las congregaciones, pues en efecto, no les está permitido hablar sino que sean
sumisas, tal y como la Ley dice" Epístola de San Pablo a los Corintios
.14.34 Basándose en una interpretación literal de este fragmento del Nuevo
Testamento la Iglesia Católica mantenía todavía en el siglo IX la prohibición
de que las mujeres fueran actores litúrgicos o cantaran en los coros de los
templos. Al mismo tiempo la Iglesia Católica, que ponía en la belleza un gran
valor y consideraba la voz como un don divino, relacionaba el canto de los
ángeles con voces agudas, llamadas voces blancas, y para ello necesitaba voces
de niños o las voces de los hombres pero cantando en el registro de falsete. Y
aquí es donde se creó un nuevo espacio donde la castración encontró un nuevo
mercado .
Según los historiadores la
ablación masculina, castración, se originó en el Antiguo Egipto, donde se
castraba a los sirvientes de las mujeres para evitar posibles infidelidades en
los harenes, dando origen a los eunucos. En la Antigua China, cuando las
mujeres no eran aceptadas en el teatro kabuki ni en la opera y donde los eunucos
tenían un papel importante en la vida cortesana. Después pasó a la India y en
el siglo VIII dC. entró en Europa con los musulmanes a pesar de la expresa
prohibición cristiana expresada en el Concilio de Nicea. Más adelante la
Iglesia no tardaría en aprovecharse de esta práctica y poner a I Castrati a su
servicio para materializar una más de sus locuras megalómanas: una voz con el
timbre angelical de las voces de los niños en un cuerpo con la fuerza muscular
y la capacidad pulmonar de un hombre.
Según las crónicas el
procedimiento era el siguiente. Si se observaba que un niño en la pubertad
tenía dotes para el canto era seleccionado. Lo bañaban en leche caliente
mezclada con especias con el objetivo de sedarlo y de esta manera extirparle
los testículos. Así se impedía el desarrollo hormonal con lo que con el tiempo
se conseguía un tamaño laríngeo infantil y unos resonadores de hombre. La voz
de los ángeles en su máxima expresión. Los ángeles sin sexo. I Castrati perdían
la capacidad reproductora pero no su deseo ni sentimientos sexuales
afortunadamente para ellos. Tampoco influía en su orientación sexual. Cuentan
las malas lenguas que eran buscados por las damas de la corte para mantener
relaciones extramatrimoniales ya que no se corría el peligro de embarazos
indeseados. Sin embargo, pocos eran los que se desarrollaban como cantantes. La
mayoría terminaba en la pobreza y eran tratados como apestados durante toda su
vida e, incluso, la Iglesia Católica los rechazaba y le negaba el entierro en
tierra sagrada. Es fuerte decirlo; los deshechos al basurero. Aquellos que
conseguían no solo mostrar sino mantener sus habilidades como cantantes
llegaban a cobrar altas sumas de dinero por sus actuaciones. Incluso en los
siglos XVII y XVIII se escribieron operas exclusivas para ellos que hoy en día
son cantadas por sopranos o contra-tenores.
Aunque pudiera originarse en
España y raramente se practicaba en Alemania, la castración con fines musicales
se practicaba casi exclusivamente en Italia, con la Santa Sede en Roma. El más
famoso Castrato fue Carlo Boschi , conocido como Farinelli.
Finalmente, en 1870 la castración
viene prohibida por el Estado Italiano.
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JUAN CARLOS GARAIZABAL
23 SEPTIEMBRE 2011
Canta. Canta, que quien canta sus males espanta. Eso me
decía mi abuela. Y, más o menos me recuerdo siempre así, cantando. Cantaba para
ahuyentar el miedo cuando bajando las escaleras, sin luz, veía los descansillos
oscuros; cuando en esas interminables salidas al monte no aguantaba más el
dolor de pies; cuando daba alivio a la tensión de un enfado pasajero; cuando,
cantar me facilitaba el descorchar la botella de la tristeza; cuando, quería
protestar, cantando un, aquí estoy yo; cuando comprobaba como cantar me daba un
lugar entre otros que se paraban a escucharme; cuando enamoraba a alguien. Y
así, día a día, cantar y la voz se fueron convirtiendo en algo mucho más que un
medio de vida sino en la columna vertebral a partir del cual se construye el
recorrido de una vida. Cantar, un echar anclas en quién soy.
Cantar sin los límites que marca una canción escrita por otros,
sea moderna o de raíces populares. Cantar desde la improvisación que surge del
mismo momento en el que se vive, del aquí y ahora, es un acto de vida. Es un
patrimonio de la humanidad. Un patrimonio de derecho del cual no estamos
excluidos. Corre por la sangre y los músculos. Ser persona no es una categoría
profesional.
Cantar, hoy en día, se ve como un acto profesionalizado al que
solamente unos privilegiados tienen acceso. Quizás por que tengan una excelente
voz para el estilo de canto elegido, quizás porque posean una imagen comercial
o simplemente porque son jóvenes. Y es cierto. No todo el mundo puede cantar
profesionalmente. La industria del cante es un mundo aparte. Hacen falta unas
características vocales específicas para la ópera, el jazz, el flamenco, el
rock, el teatro musical; hace falta inundar tu voz de un estilo musical y
plagar tus palabras de personalidad propia si quieres ser cantautor – quizás
sean estos los que se encuentren entre dos universos, el de lo personal e
íntimo y el coliseo de arena de la profesionalidad repleto de variopintos
personajes; o hace falta tener un algo, y no necesariamente voz ni oído, en lo
que la industria se pueda basar para crear un producto de consumo.
Para cantar, échale alma, corazón y tripas. Y, todos, tenemos
¿no? El resto, técnica. Herramientas que se pueden aprender. Sacúdete los
miedos y las ideas extrañas. Todavía no he oído a nadie que desafine, sí he
oído personas que dudan de su capacidad de acercarse con su voz y se
trastabillan. Un poco tranquilidad, escucha y confianza y verás como los
encuentras en el sitio justo. Todavía no he oído una persona que cante mal,
solo he sentido a personas que intentan copiar a otros, y claro, no son ellos,
se traicionan y el intento no les sale bien. Todavía no he escuchado una mala
voz, solo he escuchado voces que se comparan con otras voces idolatradas, se
desmerecen así mismas, y acaban ocultándose, atrapándose sin dejarse ser en
todo su esplendor único e intransferible.
Canta, que si cantas es señal de que estás vivo.
"Te
preocupas demasiado de lo que piensan los demás. Y quieres saber una cosa?
Precisamente porque es tan importante para ti la aprobación de los demás no
conseguirás nunca liberarte de sus críticas, aunque te empeñes con todas tus
fuerzas" . Elif Shafak "LE QUARANTA PORTE"
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JUAN CARLOS
GARAIZABAL
04 MAYO 2012
" El saber escuchar es el principio de saber vivir bien" ( Plutarco)
No era dura de oído, sino más bien, era dura de escucha. Podría
parecer el inicio de una descripción para un personaje de novela, pero no, no
es un personaje de novela sino una persona de esas que describiríamos como
normal. Es decir, vida construida, familia, profesión. Sin embargo, como se
puede construir algo sin escuchar. No lo sé, pero en esta historia, así es.
Quizás hubo una época en que sí escuchó y con los años el tejido del tímpano
interior se endureció. Quizás solamente escuchó su voz y los demás la siguieron
el paso, pero siempre estuvo sola. Es lo que sucede cuando alguien no escucha;
que deja solo al otro al mismo tiempo que se queda solo. Quizás nunca escuchó
su voz interior y simplemente funcionó. Funcionar siguiendo lo aprendido al pie
de la letra y a fuerza de copiar lo visto. Funcionar pensando que se vive y
protegida por la ignorancia de no saber qué es vivir. ¿Y nosotros lo sabemos?
Esta persona disfruta con las revistas de papel cuché y las
biografías de princesas, al mismo tiempo que se agarra a un algo, llamado Dios,
que está fuera de ella y a quien se encomienda. Esta persona podría parecer la
personificación disimulada del muñeco de Michelin. Disimulada porque escapa a
primera vista, pero que si te dejas sentir, la cabeza, el pecho y la pelvis
parecerían mundos débilmente interconectados. En su diccionario particular
encontraríamos que diálogo viene definido por aquello que cualquiera con un
grado de salud emocional mínimo nombraría como imposición. En su idioma
"vamos a hacer algo juntos" significa para el resto de habitantes un
"vamos a hacer lo que yo sé que está bien". En su estar la
competición, en su mirada el juicio, en su corazón no se sabe. Suele ocurrir
que las personas que no escuchan se colocan una barrera que les sumerge en la
ignorancia y en el ostracismo asfixiante donde no corre más que el aire viciado
de sí mismo. Si además se creen inteligentes los niveles de ridiculez que
alcanzan entran en el terreno de lo patético. Pero cuidado que cuando su
hostilidad le contamina las venas y da vueltas por su mente, de lejos, se oye
el venir el silbido de una serpiente y el veneno se filtra por sus palabras. Se
vuelve peligrosa. Hay que estar atento. No ponerte a tiro y construir un
cristal imaginario. Y si se pone muy seria la cosa en último recurso uno puede
tirar de la propia bestia que lleva dentro y cortar cabezas o soltar llamaradas
por la boca hasta hacer reptil a la brasa. No merece la pena. No interesa dar
carnaza. Quizás es lo que siempre ha vivido. La vida, cuando no se es
consciente se repite como un disco rayado en el peor de los casos, y como una
canción versionada múltiples veces pero siempre con el mismo reconocible estribillo
en el mejor de ellos.
Esta persona no tiene voz.
Quedó aplastada y apretada en alguno de esos aros de Michelin.
Pero esta persona habla y se la oye.
Pero su voz es un
mero soporte de palabras sin raíz.
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21 Apr 2011 Escrito por Juan
Carlos Garaizabal

En
un primer momento me arrebata el impulso de buscar una solución que complazca a
estos desesperados amigos. Vamos que estuve a un tris de meterme a hacer un
remake de Indiana Jones, pero esta vez en busca de la varita mágica. Menos mal
que un respingo de sensatez – algo se ha tenido que ir ganando con los años, la
experiencia y el trabajo personal – me frenó de entrar en tal empresa de la
que, por otro lado yo hubiera salido decoradamente airoso pero ellos, a la
larga, muy mal parados. Y en un tris tras las miradas entre admiradas y
suplicantes que me hacían objeto de su salvación se fueron al garete. En su
lugar emergían las miradas de exigencia férrea, desencanto e incluso cierto
desprecio. Recibe eso y estate con ello!!! Vamos que apareció lo que suele habitar
debajo de las miradas idolatrantes cuando les dices que, Humm, lo siento, pero
no. No hay varita mágica.
¿La
técnica vocal no sirve para que me aguante la voz mientras doy instrucciones y
pego saltos aeróbicos al son multidecibélico del último remix bacaladero? ¿No
puede la técnica vocal solucionarme el caos en las clases de educación? Y suma
y sigue de reacciones de escandalosa estupefacción. Y, el mega escándalo
interior aumenta – se ve en la contracción de las caras – cuando señalas que,
hay que aprender a regularse, que contra todo no se puede competir porque
nuestra garganta es una garganta mortal y no divina, ni si quiera es una
garganta fabricada por Acme- ¡si hombre, la fábrica de artilugios utilizados
por el coyote de Correcaminos! - ni por Loterías del Estado con la que tus
sueños se harán realidad. Sí, la salida pasa por averiguar cuál es el origen
del problema y buscar otras soluciones y que, como dice una colega de fatigas,
la técnica consiste, a veces, en...... callar.
La
técnica vocal no es una varita mágica que te permite huir de situaciones
originadas en, por ejemplo, un empresario ahorrativo que no provee de
micrófonos a sus trabajadores; un sistema educativo –sudor de terror me baja
por la espalda de imaginar lo siniestro de las palabritas, y si no me creéis,
leer a Alice Miller – que, obviamente, no funciona pedagógicamente ; unos
espacios para actuaciones elegidos por todo tipo de criterios menos pensando en
la necesidades del actor. Pero, claro, de entrar aquí, ¡ni hablar! ¡No sea que
algo se mueva!! No cuestiones nada, que hay que comer!, y dame técnica vocal
para salvar el problema. O sea, que ponme cuarto y mitad de técnica y, eso sí¡, a buen precio, y rapidito y oye, a
propósito, ya que estamos, no me harías una rebajita, que con los tiempos que
corren. Y, es que señores y señoras protagonistas de estás películas, la salida
no es por ahí, como dice la canción. Huy, de esta, alguno no me vuelve a
contratar. Y que nadie me mal interprete, soy consciente de las situaciones, pero
no es posible responder coherentemente y con responsabilidad a las expectativas
surrealistas. Al menos, yo no quiero.
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Silencio, ese estado interno de escucha. Silencio, ese estado que recoge
todo aquello que nos llega, al igual que una vasija recibe y aloja el agua de lluvia, la ve posarse y solo después de
posada, miramos en su interior y ante nosotros aparecen con claridad las formas
que refleja. Silencio, un estado que nos hace oír el nacer del sonido con su impulso y sentir su gestación d hasta que el cuerpo lo pare
en voz sola o revestida de palabra. Silencio, una intención íntima
de recoger nuestra huella de voz en el
espacio inmediato. Silencio que nos permite remodelar a golpe de voz, una y
otra vez, la escultura sonora que estamos construyendo en el espacio, imagen
fiel de quienes somos en ese momento. Silencio que permite dar movimiento al
alma, y Sócrates se cuela por los entresijos de este texto. Silencio, una
actitud de diálogo. Silencio, un estado genéticamente vivo, tierra creativa y
fecunda. Silencio, algo que no vende en esta era de “marketings” de formulas de estimulación constantes, ruido
donde se confunde excitación con bienestar; ruido donde se confunde ruido con
comunicación; ruido donde se confunde diarrea verbal con expresividad; ruido donde se confunde sabiduría por
información; ruido donde se confunde almacenamiento de datos con cultura; ruido
donde se confunde calidad con cantidad….. Ruido ausencia de silencio que
desenraiza, que nos desconecta de quienes somos.
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Ser silencio

Un apreciado amigo dice que los de ciudad no sabemos lo que es el silencio.
E intuyo que tiene razón. Solo desde la escucha asentada en el silencio se
puede oír y apreciar y recibir la
resonancia interna de lo que oímos, de nuestra voz en el espacio, de nuestras
palabras. No es el silencio de la pose callada e interiormente cerrada sino el silencio de la apertura interna para
recibir y dejar vivir en nuestro interior aquello que nos llega desde fuera
como desde dentro antes de mover respuesta. Silencio es dejarse tocar por
dentro. Silencio quietamente activo, momento de descanso para el cuerpo.
Suele sorprender cuando en alguna
clase de grupo señalo que existe la
posibilidad de una clase de expresión vocal llena
de silencio y solo silencio, sin voz. Silencio
creativo. Veo que abrir esta posibilidad tiene un efecto de alivio. Alivio de la presión que ejerce la presunción de que una clase de voz, claro está, tiene que estar
llena de sonido vocal. Abre la posibilidad de estar, sin tener que hacer, simplemente
y nada más y nada menos que ser. Algo a veces vivido como algo peligroso porque
si no hago, no sé con qué me voy a encontrar. Y encontrarse y reconocerse a
veces es fuente de pavor, muchas más es fuente de placer. Solo al brotar el
impulso y nacer la intención, la
necesidad o el deseo de mover nuestra voz para comunicar será cuando surja la voz y
podremos decidir, o no, darle vía libre a su expresión y de cómo hacerlo, con
qué forma. Un acto de libertad y de responsabilidad. Sentimos, no somos
responsables de lo que sentimos pero sí de lo que hacemos con ello, sea la voz,
sean nuestras emociones traducidas a actos, sea nuestra vida. Y en el silencio
germina la semilla.
Si seguimos la visión de Alfred Wolfsohn y su pensamiento de que la voz es persona, y si la voz nace del
silencio, podríamos jugar con la idea de que la persona nace del silencio. Y, a veces, pareciera que
no hacemos otra cosa que perdernos y ahogarnos en el ruido sin sentido.
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Pepa Armendariz
IN- SUMISA

Tara no ha perdido la voz. Tara es el
nombre falso, de una niña iraní de trece años que, con un pañuelo blanco
cubriéndole la cabeza, se ha rebelado contra la ley establecida impuesta por la
Revolución Islámica de 1979. Ley que, en una interpretación extremista del
Corán, prohíbe las vocalistas femeninas. La pasión de Tara Salehi por la música
quiere estar lejos de todo gesto político pero, quizás sin pretenderlo, se está
convirtiendo en un símbolo para los opositores al régimen de los ayatolás. Su
video colgado en You-Tube cantado el tema de la británica Adele,"Someone
like you" ha tenido más de 400.000 visitas y generado infinidad de
artículos en la Red. El joven que colgó el video en la red se ha apresurado a
comunicar que Tara está contenta del éxito obtenido y que se encuentra fuera de
peligro. Recordemos que según la ley islámica una mujer puede ser condenada a
la horca a partir de los nueve años y un hombre a partir de los quince. La
máxima pena se ejecuta en castigo a delitos como el homicidio, la violación, el
robo con arma, el adulterio y la apostasía.
Tara al igual que muchos jóvenes
iraníes buscan respirar y expresarse, en el interior de sus casas, en los
cibercafés y en las teterías clandestinas escuchan y tocan música occidental
rompiendo la norma establecida por los Guardianes de la Revolución e
incurriendo en "haram", práctica prohibida.
Un texto escrito, como el Corán o la
Biblia, repleto de narraciones, fábulas y parábolas puede tener muchas lecturas
e interpretaciones. Y esas interpretaciones dependerán de la mirada del lector.
Con respecto al canto hay diferentes interpretaciones y posiciones. El islam
permite cantar pero con ciertas limitaciones, por ejemplo, el tema de la
canción no debe estar en contra de las enseñanzas del Islam. Un canto a la
bebida, o que estimule el pesimismo y la desesperación, que despierte pasiones
que exciten los instintos más bajos, sería "haram". También la forma
de cantar tiene sus restricciones; los movimientos corporales no deben
despertar el deseo que impulsen a cometer actos "haram".
El Islam se opone al exceso y a la
extravagancia, así que no se puede dedicar demasiado tiempo al entretenimiento.
Cantar es "halal", práctica permitida, en las bodas, nacimientos,
recibimiento a viajeros, etc. Dependiendo de la rigidez de la interpretación
que se haga de los textos el canto no puede ir acompañado de instrumentos
musicales; las mujeres solo podrán cantar delante de otras mujeres y no ante
hombres aunque estos sean parientes. La voz de la mujer se encuentra "castrada
socialmente". Tara con sus trece años ha dado un paso por el filo de la
navaja rasgando esa ley.
Otras voces dentro del Islam dicen que
si el canto es un instinto humano que se encuentra en infinidad de actos, ¿cómo
se puede pretender que el Islam vino a desafiar a los instintos de la
humanidad? El Islam llegó más bien a perfeccionar y promover el instinto
humano.
La cuestión es, otra vez, el que se
entiende por perfeccionar el instinto humano.
Una empresa. Consultoría. ¿De qué? Da igual. Todas parecen cortadas por el mismo diseño cultural “made in U.S.A.” Optimación de recursos, terminología anglosajona, tecnología avanzada, eficacia, prontitud. Formas dinámicas en la interacción, juveniles, sonrisas, voces de vitalidad de plástico. Competitividad, gestión de carrera, zancadillas, exigencia, presión, y una fisura. Una fisura en la piel de neopreno de un empleado por donde se cuela la mirada controladora de un superior. Mirada que como un virus se filtra en el sistema y el cuerpo emocional del empleado se revela vulnerable, humano. La presión es alta, la juventud y el entusiasmo verdadero propio de la edad lucha a duras penas por mantener la imagen corporativa de interacción impuesta como un implante dental de última generación. Primeros síntomas; el terremoto interior provocado por la presión y el juicio de la mirada hace tambalear el discurso verbal, la voz en mecanismo mixto que está programada para transmitir vitalidad, dinamismo, alegría y facilidad, se sostiene a duras penas haciendo difíciles equilibrios sobre las puntas de los pies, el habla comienza desde un bloqueo respiratorio, y el empleado mete todo cuanto tiene por ceñirse al prototipo diseñado en el laboratorio de ventas. La respiración se hace más difícil, la voz no sale, el empleado aumenta la presión sobre sus músculos de la garganta y el estómago, opción equivocada, luz roja, el atasco aumenta. La exposición se ve altamente perjudicada, la trasmisión del discurso verbal y la imagen corporativa que los empleados deben transmitir se ve claramente disminuida. Consecuencia, la venta se puede ver perjudicada. Traducción: riesgo de pérdida de cliente. Incidencia grave. Muy grave. Hay otros muchos lobos por detrás queriendo ocupar las maravillosas ventajas de su puesto. ¡Qué magnifico ser parte integrante de ese equipo profesional ultra-última generación! Pero, la voz y el habla delatan que algo no va bien.
El empleado en cuestión piensa que algo en él no va bien. Casi solo le falta decir que no funciona bien, siguiendo con el lenguaje operativo. Tristemente terrorífico. No aparece ningún rastro en su pensamiento que de indicios de qué quizás aquello que no va bien o lo que pudiera estar equivocado de base tenga ver directamente, más bien, con el origen de esa imagen prediseñada en el laboratorio mental de una cultura que ve a las personas como máquinas de ejecución y funcionalidad y no como personas. No, el fallo debe estar en él, que es quien no llega a adaptarse a ese traje maravilloso. Debe haber algo en el control del habla, en el control de la voz. Y, en parte, el empleado tiene razón. La fisura le muestra que hay algo no solido, no construido que delata los esfuerzos infrahumanos para llegar a aquello que otros parecen exigir que uno sea, y si no lo eres, haz como si lo fueras y dame la imagen. En esta ocasión, es la empresa made in U.S.A. Y lo que no va bien, es ese intento de afiliación al prototipo. La fisura no es el problema. La fisura es la puerta a una forma de vivir más acorde consigo mismo.
En ese tipo de sobre esfuerzo el organismo sufre hasta la extenuación, el cuerpo emocional se coloca bajo niveles de tensión nocivos, la persona pierde su centro y en casos más graves su ser desaparece en las profundidades enterradas del olvido. De lo que nuestro voluntariosamente ilusionado empleado se duele, su voz y su habla, no son más que una fisura que deja ver la punta de un iceberg personal y de un iceberg cultural y social. La construcción personal a partir de una imagen impuesta tiene las piernas cortas, no llega muy lejos y con la primera ventisca se caerá por los suelos.